Marina Abramovich: una fuerza de la naturaleza
Marina Abramovich: una fuerza de la naturaleza
imagen de la obra The artist is present de Marina Abramovich realizada en 2012 en museo MOMA de Nueva York
La artista está presente o la artista es presente, es hoy. Marina Abramovich juega con el tacto, su performance se basa en la distancia de una mesa en la que no la puedes tocar. Su fetiche, la mirada. Marina ha pasado décadas devorándonos a través de nuestros propios ojos, la dejamos invadir nuestra alma.
Marina hace arte el performance que se considera arte alternativo. Toda ella es alternativa, la segunda opción, el camino obviado. Su cuerpo es el medio, el soporte. Somos nosotros los artistas cuando contemplamos su arte? Nos pone al filo de su navaja. No podemos criticar ni llegar a comprender a una artista capaz de morir por su convicción al arte. Ella se libera mientras nosotros quedamos capturados en una prisión de tiempo.
Al final entendí, ella siempre está en el presente: para Marina ni existe el pasado, no existe el futuro. Ella solo existe. La obra no es solo acerca de su presencia, es acerca de su estado mental. Ella es la obra y solo si la ves a ella, estás en la obra. Su tiempo, ajeno a nuestra realidad. Su tiempo solo existe en su espacio.
Yo pienso que Marina se enamoró de cada persona que presenció su performance por 3 meses, amó a 750mil personas. Hay una fascinación en verla, como el morbo de mirar un reality show, quizás ella los inventó. La piel de Marina no es la de una mujer de 63, ella tiene un pacto con el tiempo, lo ha conquistado.
En el documental el ilusionista David Blaine conoce a la artista, quien no utiliza la ilusión y él no logra decodificarla. Él es ficción y ella realidad, él representa algo que podemos ser, ella a lo que nunca queremos llegar.
Sus emociones son distintas a cualquier persona, ha experimentado tanto, no sé si está actuando o sintiendo, sé ve no está fingiendo. Se ha castigado y flagelado tanto que todo su espíritu está lleno de cicatrices, tiene ese espanto que causan los condenados a cadena perpetua, pienso que un suspiro de Marina podría destruir el mundo.
Hay personas a las que nadie a mirado nunca a los ojos. Al final sentí ganas de llorar por esta mujer.  Hay personas que tienen un espíritu demasiado fuerte, capaz se contener las emociones humanas. Y luego está Marina.
Mirar dentro de los ojos de Marina es buscar algo más, esa carencia de ego, hay una incompatibilidad con la libertad, un dominio de su alma, un exceso de amor para todos excepto consigo misma. Hay tensión, la artista está expuesta, cualquier cosa puede pasar. Hay oscuridad, luz más luz a 180 grados equivale a oscuridad.

 

La pasividad de Marina es una fuerza de la naturaleza.
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