Los espacios publicitarios libres de publicidad  #braincraft
Los espacios publicitarios libres de publicidad #braincraft
En redes sociales se entablan espacios de relación y afinidad. Espacios libres de nuestras armaduras profesionales, donde se valoran opiniones y expresiones que no tienen cabida en lo cotidiano. Escuchar todo lo que piensa la gente a nuestro alrededor sería demasiado. Por eso cuando en una fiesta todos hablamos al mismo tiempo solo escuchamos a quien tenemos de frente. Dicho sea de paso toda conversación vende pero sin códigos comerciales. Por eso propongo que la publicidad venda sin vender, por que el simple hecho que nos ofrezcan hoy algo que no hemos pedido nos aterra, nos saca de onda. A la publicidad le pasa lo mismo que a la bomba nuclear en la Guerra Fría: aprendimos a vivir con su amenaza. Tiene su espacio y nosotros queremos un espacio que sea respetado por la publicidad: la privacidad. Y es que en internet nada es privado.

Desde niños, nuestro cerebro se adapta a ignorar la publicidad. En la televisión, la tanda de comerciales es el momento sacar la basura, para hablar por teléfono. Los comerciales en TV se convirtieron en el recreo. Un dato que siempre me ha parecido genial es que en la transmisión del Super Bowl en Estados Unidos, el programa de tv más visto por los gringos, en el entretiempo, cuando aparecen sus famosos comerciales, hay tanta gente que va al baño y hala la válvula al mismo tiempo que las reservas de agua de California y Nueva York descienden críticamente. Es gente que no ve comerciales. Millones. Enfocados en marcas sociales, nuestra tarea es crear espacios. Espacios libres de publicidad, pero de comunicación de marca, de contenido. Como nosotros en redes sociales nos convertimos en el producto de la marca: su comunidad, debemos tener espacio para conversar, espacio para consumir contenido, para ser escuchados, para interceder y para generar nuestro propio contenido.

En internet, somos nuestro propio publicista. Pero no es tan fácil como parece, toma tiempo adaptarse, encontrar nuestro propio código de comunicación. Igual que Neo en el Matrix: nadie logra saltar al otro edificio la primera vez que lo intenta. Esos códigos, esos comportamientos humanos son lo más codiciado por las marcas. Antes las marcas tenían su propio espacio en la tv, en la radio, en las revistas. Nosotros los consumidores también pero de otra forma. Hoy en redes sociales la marca más grande del mundo, Coca Cola, tiene la misma cantidad de letras para escribir en twitter que cualquier mortal. Un verdadero socialismo digital. Por primera vez en la historia no tenemos nada que envidiarle a las marcas, ellas nos envidian a nosotros.

Entonces, somos publicity-blind, publidaltónicos? Como el daltónico que no ve colores, nosotros no vemos publicidad? Yo propongo que en la era social de las marcas, nosotros los consumidores somos la marca más valiosa. Por eso la marca debe replantearse, nunca será uno de nosotros, tiene CEOs que mantener, estrategias que probar, metas que alcanzar, hacer feliz a todos o a la gran mayoría. Ser bipolar, espontáneo y estratégico, generar contenido interesante que influya en la compra del producto, las recomendaciones son la manera de estimarlos. Espacios publicitarios libres de publicidad, como el entretenimiento, que vende mientras gozamos.

imagen tomada de la película Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb dirigida por Stanley Kubrick https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fd/Dr._Strangelove_-_Riding_the_Bomb.png aquí el link para que la veas en youtube, disfruta de la secuencia inicial de créditos, bellísimo trabajo tipográfico a mano https://youtu.be/wPs5p3q05JE

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