La innovación constante
La innovación constante

Hoy los negocios, marcas y personas deben ser innovadores. No es un atributo pasajero, ahora es una constante. Como la creatividad, el petróleo de nuestra generación, como el oro del viejo Oeste, debe ser buscado, minado, convertido en negocio, muchos morirán por él. La creatividad y la innovación son obligaciones de todo negocio para existir. No ser creativo es un suicidio. No ser innovador es querer desaparecer, es lo contrario al progreso.

Para innovar se debe tener una mente activa, capacitada, abierta todo el tiempo. La cacería por mejoras es permanente. Ya no se tiene a un creativo tercerizado en algún lugar de una agencia publicitaria, ahora todos los integrantes de una empresa deben ser creativos. Los nuevos negocios tienen oidos, para escuchar el feedback de sus colaboradores, para atender las sugerencias del usuario, para razonar las quejas de los consumidores. Hoy las marcas tienen sentidos, escuchan, ven, saborean, sienten, tienen olfato.

La innovación es la apertura a la novedad. En el cuerpo humano existe la dopamina, la hormona de la novedad, es la que suelta las mariposas en nuestro estómago, la que nos da sobredosis cuando nos enamoramos. Pero estar enamorado es aceptar grande cambios sin tener control sobre ellos, madurar en una relación es encontrar sistemas sustentables para que la pareja mejore todo el tiempo. Amar de verdad es innovar, es mantenerse creativo enamorando siempre al par.

La creatividad es una necesidad, hoy hay marcas creativas o negocios condenados a desaparecer. Ser creativo es ser inconforme, saber que nada es fijo, que todo puede expandirse, mejorar. Dicen que el universo no está hecho de átomos sino de historias. Ser creativo es contar historias, ser interesante, apasionar, querer ser escuchado, invitado, es un privilegio codearse con un creativo. Por eso la innovación viene de los manjares espirituales de los creativos, viene del arte, del cine independiente, de la música sin casa disquera, de los blogs. El espíritu creativo tiene hacia la innovación. Se alimenta de la novedad, de su cóctel de dopamina e imaginación, de unas bocanadas de lo desconocido, con unos sorbos de lo inesperado.

Leí hace tiempo que en un antiguo diccionario el significado que le daba a la palabra científico era “persona que descubre lo desconocido”. Los innovadores son los científicos del siglo 21, con su armar blanca, la creatividad, siempre cargada, alimentada de conversaciones ajenas a lo cotidiano, no oscuras ni misteriosas, pero sin ser vanas ni triviales. Ir al concierto clandestino de una banda que combina el jazz con la música electrónica puede que sea el ejemplo más claro de innovación: perderle el miedo a probar algo nuevo, distinto, que puede que despeje la mente para ver con claridad otra solución en otro plano en otro momento. O no. Nada se pierde con probar.

Si algún negocio no es innovador es por que está con miedo a probar algo distinto, a incomodarse. Una marca que no innova se oxida, pierde gravedad, se vuelve invisible, insípida, inolora. Las nuevas ideas son la piedra angular de la nueva economía, se las consigue innovando. Inventos que cambian el rumbo de los procesos para mejorar las marcas es signo de una innovación efectiva. Todo debe ser medido, comparado, conversado, debatido. Todo debe ser mejorado. Esto generará nuevas funciones, nuevos puestos de trabajo, como el ejemplo del community manager que es tan reciente que aún se está gestando, los CMs aún tienen agua detrás de las orejas, recién fueron paridos de la matriz de la innovación. Forman parte de la esencia de las empresas y las marcas, a su corta edad ya tienen acceso al mando de control de la parte humana, social de cualquier empresa.

Los empresarios están escuchando, están analizando los giros de los nuevos rumbos, está contemplando los cambios. Hoy son los jóvenes, los emprendedores, los que inspiran al mundo de los negocios, somos los nuevos jugadores de la cancha llamada economía que tomamos decisiones rápidas, bien pensadas, con alta dosis de riesgo y estamos dispuestos a dar ese esfuerzo extra para salir adelante, para luego sentarnos con los empresarios a ver el nuevo brote que produce la innovación. En un ambiente nuevo y creativo, se respira innovación, se vive todo a la máxima aceleración que es la velocidad que necesitan las ideas para venir al mundo. Rápidos e innovadores, muchas veces dejando en un segundo plano el plan de negocio por que la idea se puede envejecer en cuestión de días, puede perder la frescura en cuestión de horas, alguien debe mantenerla en constante movimiento para que no se sedimente.

Innovar es la carrera espacial de esta generación, el que llega a la Luna gana, hasta que otro llegue más lejos. La carrera de la innovación nunca se acaba. Innovar hoy es ser. Crear hoy es existir.

Imagen en dominio público https://pixabay.com/photo-67646/

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