La historia de contar historias: el storytelling. #braincraft
La historia de contar historias: el storytelling. #braincraft
Me dedico a la profesión más antigua del mundo. No, no me dedico a la prostitución. Al inicio no habían esos vicios por que lo único que importaba era sobrevivir. Cuando las sociedades encontraron forma de cambiar bienes y servicios se volvió una divisa el cuerpo.

Me refiero a la profesión de contar historias, el storytelling. Muchísimo antes de que a un marinero se le ocurrió canjear un gran atún por caricias con una chica sin dinero para comer, lo más importante era el conocimiento.

Ubiquémonos bastante lejos en la historia, antes de que algo existiese. Ahora imaginemos el Génesis de la tierra y el hombre. En la primera línea del libro más leído en la historia humana, la Biblia, se menciona que Dios creó todo. Pero como esa hazaña de la cual todo ser viviente debe estar agradecido llegó a nuestros días. Me refiero a, ¿quién fue el primer espectador en verlo todo y contarlo?

Cuando Adán y Eva fueron desalojados del Paraíso por tomar algo que no debían, lo primero que hicieron fue recordar cuando lo tenían todo. Igual que los griegos alrededor de la fogata en la Era Oscura, los días se iban mientras se contaban historias. La historia de la creación, la historia de cuando Adán le puso el nombre a todos los animales (vaya vuelo que se pegó con el ornitorrinco), la historia de la costilla, la historia de las primeras tribus, de los primeros líderes, del primer crimen, del diluvio. Era una tarea grande ser el transporte de toda la historia generación tras generación. Todo se podía olvidar, excepto lo contado. Así llegó hasta la era moderna en la que tenemos muchos medios para contener y almacenar las historia. Desde el antiguo teatro griego hasta las modernas series de Netflix, la historia se debe contar para que todos la podamos entender. Y la volvamos a contar. Pero no es tarea fácil, no todos pueden tener esa profesión, igual como no todos podemos ser cirujanos.

La tradición oral ha tenido más siglos que años ha tenido la tradición gráfica o visual. El storytelling o el arte de contar historias apela a las emociones. El corazón participa del cuento, el cerebro se concentra, imagina, la historia pasa directo al subconsciente, por eso las marcas exitosas cuentan historias, para ser recordadas. Dios creaba el universo, los cielos, los peces, los hombres y contaba al primer publicista para que cuente su obra. Sino, ¿quién iba a creer en Él existe si nadie cuenta de donde viene, quien nos hizo, si siempre estuvo el piso y el cielo arriba de nuestras cabezas?

Cuando el imperio griego se vino abajo lo único que salvaron fueron su historia. La importancia de la hoguera era que uno contaría como eran las cosas antes. Otro imaginaba como sería el futuro. Hoy contamos historias para que personas conozcan marcas. Tomen como ejemplo a los abogados de los tribunales que deben defender a su clientes, ¿cómo se lo presentan al jurado? Le cuentan el día que ocurrieron los eventos desafortunados que llevaron a su cliente al estrado. Por eso la categoría de películas y series de abogados es infinita. Lo mismo con series de detectives y doctores.

Pero, ¿cómo se puede contar la historia una y otra vez?. Para los griegos ir al teatro (lo que equivale a hoy ir al cine) significaba que ellos ya sabían en que terminaba la tragicomedia, no iban por la historia solamente, iban por la forma en la que le iban a contar la historia. Por eso C.S.I. lleva 3 ó 4 distintas versiones y no para. Por eso las novelas venezolana y mexicanas seguirán en la televisión por siempre.

Contamos historias en todo lo que salga de lo normal o cotidiano, de “la caverna”, de “la caja”. Todo lo que vale la pena contar. En el entendimiento creativo de las motivaciones humanas, al contar un drama varias veces siempre se convierte en humor. Lo plantea Woody Allen en su película Melinda y Melinda (2004): la misma historia contada como una tragedia y como una comedia. Se comprueba con el cuento de la Caperucita: cada vez se lo cuenta de manera distinta aunque la historia es la misma.

Como publicista, cuando cuentes una historia para vincular al espectador con la marca, te comparto tips para lograrlo:

– Míralo como una película que te gustaría ver, pero cuéntalo como el trailer que puedes explicar.

– Toda historia tiene un inicio, donde se plantean los antecedente, el primer giro o peripecia, en medio o episodios de la historia, el giro final que lleva al desenlace o climax. Ahora trata de hacerlo todo en unos minutos.

– Mientras más corta la historia mejor, está bien empezar escribiendo comerciales para avanzar a cortometrajes. Toma tiempo pulirlo, Twitter te ayuda a aprender a escribir con lo necesario, dicen que cuando vas al camino de Santiago de Compostela al comenzar llevas maleta, libretas de apuntes, cámaras, varios zapatos. Al llegar al final solo llevas una camiseta. Llevas lo que necesitas, igual en el storytelling, cuenta lo que necesitas.

– Mientras más culto tu público menos antecedentes, más abstracción. Los insights son diálogos que aceleran el entendimiento de lo que quieres contar, apelas al subconsciente para ir directo a la anécdota.

Y existen muchas más que vale la pena escribir otro post para contarles más mi profesión de contar historias y lo siento señoritas de la vida alegre y libertina, los storytellers llegamos primero.

imagen libre de derechos de uso de Corbis.com “La caperucita” por Charles Perrault (Francia)

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