El buen contenido y las redes sociales
El buen contenido y las redes sociales

No todo lo que brilla es digital. Cuando hablo de buen contenido, me refiero a cualquier forma en la que un negocio (marca) pueda hablar de algo que tiene a) autoridad, b) experiencia, c) entendimiento.

Pero ahí subyace la paradoja: no por estar en un medio digital, el contenido fue digital desde el comienzo.S

El buen contenido

Spotify empapela la ciudad con su campaña de publicidad en la vía pública de copys (textos) comparando la música de los 90s con la actual. Es un contenido para vía pública, formato afiche. Pero llega por una cuenta de Twitter, Facebook, Tik Tik, Instagram, Whatsapp, o sea por un medio digital, a millones de personas. Más gente se entera, se incrementa la suscripción pagada en la ciudad.

el buen contenido llega de la vía pública a internet

Una mujer lanza un tuit contando la historia de un señor mayor que trabaja de taxista para la educación de sus nietos. Se hace viral. Una marca de carros le regala un vehículo eléctrico nuevo para que mejore su trabajo y tenga mayores ingresos. El contenido fue de un medio digital a un un hecho.

Una mujer se dedica a tejer. Pero lo hace con unas agujetas gigantes. Su obra son tejidos gigantes. Su fotos y videos a su cuenta de Instagram. Se vuelve viral. Recibe mucha atención y crece su negocio.

El buen contenido atrae a la gente. Encuentra su camino en forma líquida en las grietas de internet para llegar a su nicho. Comunidades creadas alrededor del mismo interés. Sin importar dónde se viva, la gente compare intereses. Repite los mismos patrones. Esos que los científicos y luego los publicistas llamaron insights. Solo a través de Big Data encontramos lo que tenemos en común con cualquier desconocidos. El contenido es el mejor segmentador.

Hay gente que trota. Son una comunidad. Comparten datos e interés del mismo tema. El insight: el sonido de 4.000 suelas de zapatos deportivos chocando con el piso a la partida de una carrera. Solo si estás ahí la escuchas. Es infraleve (Duchamp).

Inclusión como influencia

Es inclusión: El influencer vive la experiencia. Las marcas aún se dedican solo a describirla. Ejemplo: Las fotos de los sitios web y redes sociales de los hoteles muestran cuartos vacíos, camas tendidas, piscinas estáticas. Los travel bloggers muestran en sus redes sociales y sitios web el cuarto en el que se hospedan con el balcón abierto mostrando la vista de la ciudad al atardecer mientras beben unas copas de vino blanco, la cama destendida y la bandeja del desayuno comido, y un boomerang del momento exacto en el que entraban al agua atemperada de la piscina en la azotea del hotel boutique. Mismo lugar, mismos elementos, distintas narrativas. Uno vive y comparte su experiencia, el otro no.

El contenido, el storytelling, en resumen toda expresión creativa de una marca hoy se asume que debe ser digital. Pero el mejor contenido se genera en cualquier lugar o formato, y de ahí va a digital. Por eso existen laboratorios de contenidos para internet, productoras de contenido, que realizan acciones para que lleguen a internet.

El gran problema es que muchas marcas piensan que todo debe salir de sus redes sociales, que no hay que hacer nada en otro medio de comunicación. Piensan que storytelling son publicaciones de redes sociales. Pero estamos en la era de la interacción. De las marcas con propósito. Miles de buenas ideas pasan desapercibidas cada día porque las marcas no hacen más que publicar un diseño en una de sus redes. No salen a la calle. Huyen del medio impreso. No hablan ni desarrollan su networking.

Todo va a llegar a internet, el buen contenido hallará la manera.

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